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Diarios de un observatorio natural

Socioecología y conservación en los bosques y montañas del sur

Lo que el ADN revela: adaptación local y vulnerabilidad climática del monito del monte

Actualizado: hace 5 horas



El monito del monte (Dromiciops spp.) es el único representante viviente de un linaje de marsupiales que divergió de sus parientes australianos hace más de 70 millones de años, antes de la separación definitiva de los continentes del hemisferio sur. Su presencia en los bosques valdiviano-patagónicos no es solo una curiosidad zoológica: es un vínculo vivo con un mundo que ya no existe.


Un estudio publicado en Ecology and Evolution en 2024 por el Dr. Julian F. Quintero-Galvis y sus colaboradores asociados al laboratorio del Dr. Roberto Nespolo de la Universidad Austral de Chile, revela que este linaje antiguo enfrenta una amenaza moderna: el cambio climático, con una capacidad de adaptación que varía profundamente entre poblaciones y entre las dos especies que lo componen.


Hasta hace relativamente poco, se asumía que el género Dromiciops estaba compuesto por una sola especie. Hoy se reconocen dos: Dromiciops gliroides, el monito del monte clásico, distribuido desde los 39° S hacia el sur hasta Chiloé y la Patagonia; y Dromiciops bozinovici, el monito de Pancho, cuya distribución se extiende entre las regiones del Maule y La Araucanía, al norte de los 39° S. El estudio muestreó 242 individuos de ambas especies en 24 localidades de Chile y Argentina, incluyendo el sitio Kodkod, en las cercanías de Pucón, donde se capturaron siete individuos de D. bozinovici. Este registro confirma la presencia de esta especie menos conocida en los bosques andinos de La Araucanía.


Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la marcada estructura genética que presenta D. bozinovici, documentada aquí con precisión por primera vez. Los análisis identificaron tres grupos genéticos claramente diferenciados a lo largo de su distribución: uno en el extremo norte de la Cordillera de los Andes, otro en la Cordillera de la Costa, y un tercero — al que pertenecen los individuos de Kodkod — en el extremo sur del rango de la especie, en los valles andinos de La Araucanía. Esta diferenciación no es trivial: significa que las distintas poblaciones de D. bozinovicino son intercambiables desde el punto de vista genético, y que cada grupo ha tenido una historia evolutiva y ambiental propia.


Para D. gliroides, la estructura genética es igualmente pronunciada, con cuatro grupos diferenciados que incluyen poblaciones costeras, interiores, de Chiloé y argentinas. El grado de diferenciación genética entre algunos de estos grupos es comparable al que se observa entre especies distintas en otros mamíferos, lo que subraya la relevancia de mantener estas unidades como objetos de conservación independientes.


El corazón del estudio, sin embargo, es la pregunta sobre adaptación local: ¿han ajustado estas poblaciones su genoma a las condiciones ambientales específicas de cada lugar? Los análisis genómicos — que examinaron decenas de miles de variantes genéticas en el ADN de cada individuo — identificaron un conjunto de genes cuya frecuencia alélica varía de forma consistente con variables climáticas como la precipitación en la época más cálida del año y la temperatura estacional. Estos genes están implicados en funciones como la síntesis de carbohidratos, la regulación muscular y neuronal, y la respuesta al estrés celular — procesos que podrían estar directamente relacionados con la capacidad del monito del monte para sobrevivir inviernos rigurosos mediante la torpeza, su estrategia característica de ahorro energético.


Las proyecciones hacia el año 2100, basadas en escenarios de cambio climático, sugieren que las poblaciones del extremo sur de D. bozinovici — incluyendo la de Kodkod — serán las más expuestas a cambios en las frecuencias de los genes asociados al clima, lo que indica una mayor vulnerabilidad genómica ante los escenarios futuros. En un contexto donde se proyecta que el bosque templado del sur de Chile experimentará aumentos de temperatura y reducciones de precipitación, esta vulnerabilidad tiene implicancias directas para la planificación de estrategias de conservación.


El monito del monte no es solo un fósil viviente de valor científico. Es también un dispersor clave de semillas de plantas como el quintral, y su declive tendría efectos en cascada sobre la dinámica del bosque que aún no se comprenden del todo. Conservar la diversidad genética de sus poblaciones — incluidas las pequeñas y aparentemente periféricas, como la de los bosques preandinos de Pucón — es una condición necesaria para preservar su capacidad de adaptación ante un futuro incierto.


Reference

Quintero-Galvis J.F., Saenz-Agudelo, P., D’Elía, G.,  Nespolo, R.F. (2024).   Local adaptation of Dromiciops marsupials (Microbiotheriidae) from southern South America: Implications for species management facing climate change. Ecology and Evolution. 14:e70355

 
 
 

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