Buscando el nido perfecto: cómo la altitud moldea la arquitectura del nido en el bosque andino
- Tomás Altamirano
- hace 10 horas
- 3 min de lectura

Por Tomás Altamirano
Construir un nido es un comportamiento instintivo, pero no uniforme. Los materiales disponibles, las condiciones climáticas, el tiempo que queda antes de que llegue el invierno — todo ello moldea cómo un animal construye el espacio donde criará o sobrevivirá los meses más fríos del año. En un estudio que publicamos en Austral Ecology en 2019, junto a María Teresa Honorato, José Tomás Ibarra, Mariano de la Maza, Devin de Zwaan, Cristián Bonacic y Kathy Martin, examinamos cómo varía la composición y estructura de los nidos a lo largo de un gradiente altitudinal en los bosques andinos de Pucón, utilizando dos especies: el rayadito (Aphrastura spinicauda) y el monito del monte (Dromiciops gliroides).
La elección de estas dos especies fue deliberada. Ambas usan cavidades para nidificar, pero con propósitos distintos: el rayadito construye su nido en el interior de una cavidad para criar durante el verano austral, mientras que el monito del monte construye el suyo para pasar el invierno en torpeza — una forma de hipotermia controlada que le permite sobrevivir las bajas temperaturas de los meses fríos. Esto nos permitió comparar cómo dos funciones ecológicas diferentes — reproducción y supervivencia invernal — responden de manera distinta a las mismas condiciones ambientales.
Analizamos 261 nidos en total: 170 del rayadito y 91 del monito del monte, distribuidos entre bosques de tierras bajas (menos de 700 metros) y bosques de altura (más de 700 metros), a lo largo de tres temporadas reproductivas. Los resultados desafiaron algunas de nuestras predicciones iniciales — y las de la literatura científica disponible para el hemisferio norte.
Para el rayadito, esperábamos encontrar nidos más pesados y voluminosos a mayor altitud, como compensación ante las temperaturas más bajas. Ocurrió lo contrario: los nidos construidos en los bosques de altura fueron significativamente más ligeros que los de tierras bajas. Una explicación plausible es que el rayadito, al anidar dentro de una cavidad, ya cuenta con una capa de aislamiento natural que los nidificadores en copa abierta no tienen. Además, en los bosques de altura la temporada reproductiva es en promedio 31 días más corta, lo que puede limitar el tiempo y la energía disponibles para construir un nido más elaborado. En cuanto a los materiales, los nidos de altura incorporaron una mayor proporción de hojas y una menor proporción de plumas y pelos — probablemente porque las hojas mantienen su capacidad aislante en condiciones húmedas, mientras que las plumas y los pelos la pierden cuando se mojan.
El monito del monte mostró el patrón opuesto. Sus nidos para torpor invernal fueron más pesados y voluminosos a mayor altitud — una respuesta lógica para un animal que debe sobrevivir inviernos más severos con temperaturas extremas. A mayor altitud, los nidos también incorporaron una mayor proporción de hojas de bambú y una menor proporción de briófitas, posiblemente porque el bambú es más abundante por encima de los 600 metros en la zona de estudio.
Más allá de la composición, encontramos que la estructura del nido tiene consecuencias directas sobre el éxito reproductivo del rayadito. Las hembras que construyeron nidos con mayor volumen y profundidad de copa pusieron clutches más grandes. En los bosques de altura específicamente, el uso de una mayor variedad de materiales también se asoció con clutches más grandes — posiblemente una señal de calidad parental en un entorno donde los materiales son más escasos. Por otro lado, un mayor grosor de las paredes del nido se asoció negativamente con el éxito de eclosión, posiblemente porque reduce el volumen interior disponible para los huevos y las crías en desarrollo.
Estos hallazgos ilustran que la construcción del nido no es un comportamiento fijo, sino una respuesta adaptativa y flexible a las condiciones locales — y que esa flexibilidad tiene consecuencias reales para la supervivencia y la reproducción de las especies que habitan los bosques andinos de La Araucanía.
Referencias
Altamirano T.A., Honorato M.T., J.T. Ibarra, M. de la Maza, D.R. de Zwaan, C. Bonacic & K. Martin. 2019. Elevation has contrasting effects on avian and mammalian nest traits in temperate mountains. Austral Ecology 44: 691–701.




Comentarios