Investigación en Kodkod Field Study Center
- Fernanda Barz

- 15 may
- 10 Min. de lectura
¿QUÉ ES KODKOD?
Kodkod es un centro de estudios de campo ubicado en el bosque templado lluvioso del sur de Chile, diseñado para facilitar el desarrollo de investigaciones en ecología, conservación y biodiversidad. Funciona como una plataforma que conecta investigadores, estudiantes y proyectos en torno a un sistema ecológico activo, donde es posible generar conocimiento a partir de la observación directa, monitoreo y experimentación en terreno.
El centro se inserta en un paisaje donde convergen bosque nativo, historia de uso humano y procesos de conservación en curso, ofreciendo un contexto real para estudiar la dinámica de los ecosistemas. A través de su vinculación con sitios complementarios como el Santuario El Cañi y Llancalil, Kodkod amplía su alcance como sistema comparativo, permitiendo abordar preguntas ecológicas en escenarios contrastantes pero interconectados.

En este contexto, Kodkod facilita el acceso a un entorno de alta relevancia biológica que reúne las condiciones necesarias para desarrollar investigaciones con una base ecológica sólida, aplicabilidad en conservación y proyección científica a escala global, permitiendo a cada investigador construir su propio enfoque a partir de los intereses y oportunidades que surgen del territorio.
INTRODUCCIÓN
El bosque templado lluvioso de Sudamérica constituye uno de los sistemas forestales más singulares y aislados del mundo. Su distribución se restringe al sur de Chile y Argentina, abarcando aproximadamente 12 millones de hectáreas. A escala global, los bosques templados se distribuyen principalmente en Norteamérica, Europa, Asia oriental y, de forma más fragmentada, en el hemisferio sur, incluyendo el sur de Sudamérica, Tasmania, Nueva Zelanda y el sureste de Australia (Fig. 1). Desde una perspectiva evolutiva, estos bosques australes tienen un origen Gondwánico, compartiendo linajes con los bosques templados de Australasia, cuando estos territorios formaban parte del supercontinente Gondwana hace más de 100 millones de años.
Este aislamiento geográfico ha favorecido altos niveles de endemismo y el desarrollo de interacciones ecológicas particulares, incluyendo sistemas de polinización, reproducción y dispersión de semillas altamente especializados. Asimismo, ha dado lugar a dinámicas ecológicas distintivas, caracterizadas por redes de interacción menos redundantes, una mayor dependencia entre especies y una mayor sensibilidad frente a perturbaciones, lo que las diferencia de los bosques templados del hemisferio norte.
En Chile, la configuración actual de estos bosques está fuertemente influenciada por factores geográficos y antrópicos. Históricamente, las áreas protegidas se han concentrado en zonas de difícil acceso o menor valor productivo, mientras que los sectores de menor altitud han experimentado una mayor transformación por actividades como la agricultura, la ganadería y la producción forestal. Esto ha generado un mosaico de paisajes donde coexisten remanentes de bosque nativo en distintos estados de conservación, particularmente en zonas precordilleranas y cordilleranas.
A pesar de su geografía compleja, modelada por procesos glaciares y volcánicos, estos territorios han sido habitados históricamente por el pueblo Mapuche, quienes desarrollaron un conocimiento profundo del bosque y sus dinámicas. Esta interacción prolongada entre sistemas naturales y humanos ha contribuido a configurar un paisaje donde la dimensión ecológica y cultural se encuentran estrechamente entrelazadas. En la actualidad, esta relación persiste en las comunidades locales, manteniendo una conexión activa con el entorno natural y una valoración intrínseca de su biodiversidad. Este contexto socioecológico no solo define el carácter del territorio, sino que también favorece el desarrollo de investigaciones orientadas a la conservación, el entendimiento de procesos ecológicos y la relación entre humanos y naturaleza.

El mapa permite observar la distribución más extensa de bosques templados en el hemisferio norte y la presencia más aislada de estos sistemas en el hemisferio sur, incluyendo el sur de Sudamérica y Australasia. Fuente: Olson et al. (2001).
ÁREAS DE ESTUDIO
El sistema de investigación de Kodkod se estructura en torno a tres sitios de estudio: Kodkod, Santuario El Cañi y Llancalil. Cada uno representa un escenario ecológico distinto, configurado por diferencias en altitud, historia de uso del suelo, nivel de intervención humana y estado de conservación del bosque. En conjunto, estos sitios conforman una plataforma comparativa que permite analizar cómo responden las especies y los ecosistemas a distintas condiciones ambientales y antrópicas. Esta diversidad de contextos facilita el estudio de procesos ecológicos clave —como la ocupación de hábitat, la actividad de la fauna, las interacciones entre especies y la dinámica del bosque— en escenarios contrastantes pero biogeográficamente conectados.
Kodkod representa un paisaje donde coexisten conservación y uso humano, El Cañi un sistema de protección consolidado con alta tasa de visitantes, y Llancalil un territorio en proceso de restauración ecológica. Esta combinación permite abordar preguntas desde múltiples dimensiones, integrando perturbación, conservación y recuperación en un mismo sistema de estudio:
1. Kodkod
Kodkod, ubicado en el sector de Pichares, se inserta en un paisaje donde las actividades humanas tradicionales, como la ganadería y la agricultura de subsistencia, forman parte activa del entorno. En este contexto, Kodkod se ha consolidado como un área de conservación privada que promueve un equilibrio entre la protección de la biodiversidad y las prácticas locales. El predio abarca aproximadamente 5,5 hectáreas, de las cuales cerca de 4,0 corresponden a bosque nativo. La vegetación está dominada por un bosque caducifolio del sur en estado de renoval, con más de 80 años de desarrollo, donde destacan especies como roble (Nothofagus oblicua), coihue (Nothofagus dombeyi) y laurel (Laurelia sempervirens).
Diversos sistemas de monitoreo han registrado una alta diversidad de fauna, incluyendo aves diurnas y rapaces, mamíferos medianos como la guiña, roedores nativos y el marsupial Dromiciops gliroides. A su vez, la presencia de especies exóticas invasoras como la rata negra (Rattus rattus) y el visón (Neovison vison) configura un sistema particularmente relevante para estudiar cómo la fauna nativa persiste y se adapta en contextos de presión antrópica e invasiones biológicas.

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2. Santuario El Cañi
El Santuario El Cañi es una reserva privada de aproximadamente 500 hectáreas, dedicada a la conservación de bosques ancestrales de Araucaria araucana, una de las especies más longevas del planeta y de profundo valor cultural para el pueblo Mapuche. Establecido como una de las primeras áreas protegidas privadas de Sudamérica, el santuario se emplaza en un gradiente altitudinal pronunciado que permite observar cambios marcados en la vegetación y la transición entre distintos tipos de bosque.
El sitio alberga una alta diversidad de fauna, incluyendo aves como carpinteros, así como anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Especies más esquivas, como el puma (Puma concolor) y el pudú (Pudu puda), también utilizan el área, aunque de forma menos visible. A pesar de su estatus de protección, el flujo constante de visitantes introduce una dimensión adicional, ofreciendo una oportunidad única para estudiar los efectos del turismo sobre la fauna y los ecosistemas en un contexto de conservación activa.
Figura 3. Diversidad de paisajes en el Santuario El Cañi

Se observan distintos ambientes asociados al gradiente altitudinal, incluyendo bosques de araucaria (Araucaria araucana), cuerpos de agua y vistas panorámicas del paisaje andino.
3. Llancalil
Llancalil es un predio de aproximadamente 400 hectáreas ubicado sobre los 900 m s.n.m., que representa un sistema donde coexisten bosques relictos y áreas transformadas por el uso humano histórico. Cerca de un tercio del terreno corresponde a sectores que originalmente fueron bosques de araucaria, talados hace alrededor de 60 años y posteriormente utilizados como pastizales para la ganadería. Actualmente, parte del predio se encuentra bajo un enfoque de restauración ecológica (rewilding), orientado a la recuperación de la vegetación nativa en los valles. En contraste, las laderas conservan bosques más antiguos dominados por especies del género Nothofagus, con ejemplares que superan los 150 años, acompañados de densos sotobosques de bambú y una alta diversidad de fauna registrada mediante cámaras trampa. Este gradiente entre áreas en restauración y sectores bien conservados configura un mosaico ideal para estudiar procesos de regeneración, sucesión ecológica y recolonización de fauna. A su vez, la presencia creciente de especies invasoras como el jabalí (Sus scrofa), la liebre (Lepus europaeus) y el visón (Neogale vison) introduce un componente adicional, permitiendo evaluar sus efectos en sistemas en recuperación y los desafíos asociados a su manejo.
Figura 4. Heterogeneidad estructural y estacional del paisaje en Llancalil.

Las imágenes muestran variación en la vegetación asociada a cambios estacionales (presencia de nieve vs. periodo seco), evidenciando un mosaico de hábitats que permite estudiar procesos de regeneración, uso de hábitat y dinámica de la vegetación.
En conjunto, estos tres sitios se insertan en un paisaje donde más del 90% de los remanentes de bosque nativo se concentran en zonas altas de la cordillera (>700 m s.n.m.), incluyendo áreas protegidas públicas como la Reserva Nacional Villarrica y privadas como Llancalil y El Cañi. En contraste, los bosques de menor altitud (<700 m s.n.m.) presentan mayores niveles de fragmentación y alteración, lo que los convierte en una prioridad de conservación, particularmente durante el invierno, cuando la nieve limita el uso de hábitats en altura por parte de muchas especies.
Este escenario ecológico configura una oportunidad única para investigar cómo las especies responden a gradientes de perturbación, disponibilidad de hábitat y condiciones ambientales estacionales. Asimismo, permite evaluar el rol de las zonas bajas como refugios críticos y su importancia en la persistencia de poblaciones a largo plazo. La interacción entre fragmentación, restauración ecológica y expansión de especies invasoras plantea escenarios futuros inciertos, donde los procesos que ocurran en estos paisajes podrían definir cambios significativos en la composición y estructura de los ecosistemas.
OPORTUNIDADES DE INVESTIGACIÓN
Los bosques templados del sur de Chile ofrecen un escenario excepcional para estudiar procesos ecológicos en contextos donde coexisten especies nativas altamente endémicas con un número creciente de especies exóticas invasoras. Estas condiciones permiten abordar preguntas fundamentales en ecología y conservación desde un enfoque comparativo.
Coexistencia entre especies nativas e invasoras. La interacción entre fauna nativa y especies invasoras permite evaluar procesos como competencia por recursos, depredación, modificación del hábitat y cambios en patrones de actividad. Ejemplos relevantes incluyen:
➢ Rata negra (Rattus rattus) y pequeños vertebrados nativos: uso de cavidades, depredación de nidos y cambios en actividad temporal.
➢ Jabalí (Sus scrofa) y mamíferos nativos: alteración del sotobosque y disponibilidad de hábitat.
➢ Visón (Neovison vison) y fauna semiacuática: depredación y cambios en uso de hábitat.
➢ Liebres, conejos (Lepus europaeus, Oryctolagus cuniculus) y carnívoros nativos (como zorros): análisis de subsidios tróficos, cambios en dieta y posibles efectos sobre la presión de depredación en presas nativas.
➢ Jabalí y regeneración de especies vegetales clave como la araucaria (Araucaria araucana): impacto sobre reclutamiento, remoción de semillas y perturbación del suelo.
Estas especies exóticas invasoras presentan distribuciones ampliamente extendidas a nivel global, donde han generado impactos ecológicos significativos. Su presencia en el bosque templado de Chile ofrece una oportunidad de estudiar sus efectos en sistemas con alto endemismo y estructuras ecológicas sensibles. Si bien las respuestas ecológicas son siempre dependientes de otras variables, pueden compararse con otros ecosistemas de condiciones similares. En este sentido, su estudio permite comprender su impacto local y generar conocimiento transferible sobre sus dinámicas ecológicas, sus interacciones con especies funcionalmente equivalentes y la efectividad de distintas estrategias de manejo. Esto puede ser clave para informar medidas de control, mitigación de impactos y conservación de fauna nativa en diversos contextos a nivel global.
Respuesta al cambio climático y gradientes ambientales. El sistema permite evaluar cómo variables como altitud, temperatura y estacionalidad influyen en el comportamiento, fisiología y uso de hábitat de las especies. El monito del monte (Dromiciops gliroides) es una especie clave para estudiar la respuesta de la fauna al cambio climático en bosques templados del hemisferio sur. Es el único representante vivo del orden Microbiotheria y cumple un rol ecológico fundamental como dispersor de semillas, contribuyendo activamente a la regeneración y dinámica del bosque. Su
capacidad de entrar en estados de torpor, lo posiciona como un modelo ideal para evaluar respuestas al cambio ambiental. El aumento de temperaturas podría alterar la sincronía entre su actividad estacional y la disponibilidad de recursos, afectando su comportamiento, supervivencia y procesos ecológicos asociados. El estudio de estas dinámicas a lo largo de gradientes altitudinales y microclimáticos permite evaluar su capacidad de adaptación y anticipar efectos en otras especies con estrategias similares.
Anfibios como indicadores ecológicos. Los anfibios, altamente dependientes de condiciones microambientales, permiten evaluar la relación entre biodiversidad y variables como humedad, cobertura vegetal y fragmentación. Su alto endemismo en Chile y su sensibilidad a perturbaciones los posicionan como indicadores clave para detectar cambios tempranos en la estabilidad y resiliencia de los ecosistemas.
Dinámica del bosque: sucesión, degradación y restauración
La comparación entre bosque antiguo, renovales y áreas en proceso de restauración permite evaluar cómo la estructura del hábitat influye en la persistencia y distribución de las especies. Este gradiente abarca desde bosques maduros con alta complejidad estructural hasta sistemas secundarios y sectores en recuperación, permitiendo identificar qué especies dependen de condiciones más conservadas y cuáles logran adaptarse a ambientes intervenidos.
Interacciones humano-fauna y salud ecosistémica. El sistema permite integrar dimensiones ecológicas y sociales, incluyendo conflicto entre fauna nativa y actividades ganaderas, rol de especies invasoras y ganado en la transmisión de patógenos, percepción local y estrategias de coexistencia.
Figura 5. Registro de fauna mediante cámaras trampa en los sitios de estudio.
Se observan especies nativas y exóticas, incluyendo jabalí (Sus scrofa), puma (Puma concolor), monito del monte (Dromiciops gliroides) en estado de sopor, zorro culpeo (Lycalopex culpaeus), guiña melánica (Leopardus guigna) y chuncho (Glaucidium nana).

INFRAESTRUCTURA
❖ Alojamiento compartido en cabaña equipada, con acceso a cocina común y conexión a internet.
❖ Laboratorio básico para manipulación de muestras, organización de datos y almacenamiento temporal.
❖ Acceso a senderos y estaciones de monitoreo en Kodkod, Llancalil y El Cañi (>1000 hectáreas).
❖ Espacio de trabajo con conexión a internet, disponible para análisis, escritura y trabajo computacional.
❖ Salón Raíces: espacio multiuso habilitado para clases, presentaciones, charlas y seminarios, equipado con pantalla, sistema de audio y mobiliario para trabajo grupal.
❖ Vinculación con redes académicas, con posibilidad de conexión a universidades y proyectos de investigación de largo plazo en la zona.
Figura 6. Uso de la infraestructura en Kodkod para actividades de investigación y formación.
Las imágenes muestran el Salón Raíces en instancias de charlas y trabajo grupal, actividades de campo, uso del laboratorio para monitoreo y procesamiento de muestras, y espacios de alojamiento y vida en terreno.

¿POR QUÉ INVESTIGAR EN KODKOD?
Investigar en Kodkod permite acceder a un sistema comparativo único, conformado por tres sitios con condiciones contrastantes dentro de una misma región. Esta configuración permite estudiar procesos ecológicos en escenarios donde convergen conservación, uso humano, restauración ecológica, invasiones biológicas y gradientes ambientales.
Las preguntas que pueden abordarse en este sistema —como la respuesta de la fauna al cambio climático, los efectos de la fragmentación, la dinámica de especies invasoras y la recuperación de ecosistemas— son centrales para la ecología actual y tienen relevancia más allá del sur de Chile. Aunque las especies presentes son propias del bosque templado sudamericano, los procesos ecológicos que representan dialogan con problemáticas globales de conservación.
A esto se suma la factibilidad de trabajar en terreno: sitios definidos, conocimiento local, infraestructura básica y redes académicas que facilitan la obtención de datos en condiciones reales. En conjunto, Kodkod ofrece un espacio donde cada investigador puede construir preguntas propias, generar evidencia aplicable y contribuir al conocimiento de uno de los sistemas forestales más singulares y aislados del mundo.




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