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Diarios de un observatorio natural

Socioecología y conservación en los bosques y montañas del sur

De mascota a depredador: cuando la tenencia irresponsable amenaza la fauna silvestre  


En el Antropoceno, la era geológica definida por la huella humana sobre el planeta, las amenazas a la biodiversidad más conocidas son también las más visibles: la deforestación, el cambio climático, la contaminación. Menos visible, pero creciente, es el impacto de una categoría particular de animales que habita la frontera entre lo doméstico y lo salvaje: los animales domésticos feralizados. Perros, gatos, cerdos, caballos y ganado que, por abandono o falta de manejo, han escapado al control humano y se reproducen libremente en ecosistemas rurales y naturales, con consecuencias documentadas y a menudo irreversibles para la fauna nativa.


Un artículo publicado en Trends in Ecology & Evolution en 2019 por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile describe el proceso de feralización y sus consecuencias ecológicas, y llama la atención sobre un problema que la política ambiental global ha tardado en reconocer. El proceso ocurre en etapas: animales bien manejados que pierden supervisión comienzan a deambular libremente, y eventualmente se reproducen en el medio silvestre, adquiriendo independencia total respecto del ser humano. Lo que distingue a los animales ferales de las especies invasoras convencionales es precisamente su origen doméstico, lo que genera actitudes sociales muy distintas frente a su manejo.


Las consecuencias ecológicas son amplias y heterogéneas. Los cerdos ferales provocan erosión del suelo; los caballos y el ganado generan sobrepastoreo y degradación del hábitat; los perros y gatos actúan como depredadores eficaces de reptiles, aves y mamíferos silvestres, y como vectores de enfermedades que afectan tanto a la fauna nativa como a las personas. Se estima que los gatos domésticos y ferales matan entre 1.400 y 3.700 millones de aves al año solo en Estados Unidos. En África, epidemias de rabia transmitidas por perros ferales han reducido la población del lobo etíope (Canis simensis) en cerca de un 75% en las últimas dos décadas. Al menos 322 especies de vertebrados terrestres se han extinguido desde el siglo XVI, y los gatos ferales han sido un factor significativo en ese proceso.


En Chile, el problema tiene expresiones concretas. La legislación vigente de tenencia responsable protege a los perros que deambulan libremente, y la política de no eutanasia adoptada por varios países, incluido Chile, ha dificultado el control de poblaciones ferales. Los autores señalan que esto está contribuyendo al declive del guanaco, el huemul y el gato guiña, felino endémico cuya supervivencia ya enfrenta múltiples presiones. La paradoja es significativa: las mismas normas pensadas para proteger animales están teniendo efectos negativos sobre el bienestar tanto de la fauna silvestre como de los propios animales ferales.


El artículo subraya que no existe una solución única para todos los casos. En algunas regiones, los animales ferales cumplen funciones ecológicas secundarias — como servir de presa para depredadores amenazados, o controlar la vegetación en ausencia de herbívoros nativos — lo que hace que su manejo requiera un análisis caso a caso. Sin embargo, el argumento central es claro: la protección de la biodiversidad y los ecosistemas debe tener precedencia sobre la defensa de los animales ferales, y los gobiernos tienen la responsabilidad de diseñar estrategias de control efectivas, adaptadas a cada contexto socioecológico, y construidas con la participación de los distintos actores de la sociedad.


En un planeta donde el 90% de la biomasa de mamíferos corresponde a seres humanos y a su ganado, la línea entre lo doméstico y lo silvestre es cada vez más porosa. Reconocer a los animales feralizados como una amenaza legítima para la biodiversidad es un paso necesario para gestionarla con rigor.


Referencia

Bonacic, C., Almuna, R., & Ibarra, J.T. 2019. Biodiversity Conservation Requires Management of Feral Domestic Animals. Trends in Ecology & Evolution, 34(8):683-686.

 
 
 

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