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Diarios de un observatorio natural

Socioecología y conservación en los bosques y montañas del sur

Cazadora nocturna: dieta y actividad de la güiña en los bosques de Pucón  





En los bosques pre-andinos alrededor del Centro de Estudios de Campo, Lodge Kodkod, una de las preguntas más difíciles de responder sobre la güiña (Leopardus guigna) no es dónde vive, sino de qué vive. Su tamaño reducido, sus hábitos crípticos y la dificultad de seguirla en paisajes fragmentados han mantenido su ecología alimentaria y sus patrones de actividad en gran medida sin documentar en esta región.


Una tesis de maestría desarrollada en la Universidad de Minnesota, con trabajo de campo realizado entre 2010 y 2012, abordó precisamente estas preguntas a través del análisis de más de sesenta muestras de fecas y más de tres mil registros de telemetría de cinco individuos monitoreados con radiocollares.


La respuesta sobre la dieta es clara y consistente con lo que se conoce de otros felinos pequeños del mundo: la güiña es fundamentalmente una depredadora de roedores. Más del 80% de su dieta, medida por frecuencia de ocurrencia en las fecas analizados, corresponde a pequeños mamíferos. Las tres especies más consumidas fueron el ratón colilarga (Oligoryzomys longicaudatus), el ratón peludo (Abrothrix longipilis) y, de forma significativa, la rata negra (Rattus rattus) — una especie introducida que resultó ser la segunda presa más frecuente en las fecas estudiadas. Este hallazgo ilustra cómo la güiña, en un paisaje transformado, incorpora especies invasoras a su dieta con notable pragmatismo. Las aves aparecieron en apenas un 23% de las muestras y representaron solo el 3% de la composición total, confirmando que su papel en la dieta es secundario. El estudio documentó además, por primera vez, la presencia de restos de peces en fecas confirmados de güiña — probablemente el resultado de carroña asociada a actividad humana de pesca, pero un dato novedoso para la especie.


La relación entre dieta y paisaje es estrecha. El roedor más consumido, O. longicaudatus, fue también el más abundante en los muestreos de mamíferos pequeños realizados en bosque nativo — el hábitat dominante en los territorios de los individuos monitoreados. La güiña, en este sentido, caza lo que el bosque le ofrece, ajustando su dieta a la disponibilidad local de presas en cada tipo de cobertura.


En cuanto a los patrones de actividad, el estudio confirma que la güiña es predominantemente nocturna y crepuscular en paisajes fragmentados. Se registraron dos picos claros de actividad: uno entre las 20:00 y las 23:00 horas, y otro entre las 4:00 y las 6:00 de la madrugada. Durante las horas diurnas la actividad cayó notablemente, especialmente en los machos. Los autores proponen que este patrón — distinto al comportamiento más arrítmico documentado en bosques continuos — podría reflejar una adaptación conductual para evitar la presencia humana durante el día, un fenómeno observado también en otros felinos que habitan paisajes dominados por actividad agrícola.


En conjunto, los datos sobre dieta y actividad dibujan el retrato de una especie que persiste en un entorno profundamente modificado no ignorando los cambios del paisaje, sino respondiendo a ellos: incorporando presas invasoras, explotando los recursos que cada tipo de cobertura ofrece, y desplazando su actividad hacia las horas en que el riesgo de contacto humano es menor. Es una estrategia de adaptación discreta y eficaz — tan discreta, de hecho, que durante décadas pasó casi completamente desapercibida.


Referencia

Galuppo, S. (2014). Diet and activity patterns of Leopardus guina in relation to prey availability in forest fragments of the Chilean temperate rainforest. MSc thesis, University of Minnesota.


 
 
 

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